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Encontrar Europa a través de sus centros sociales autogestionados

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Pablo Carmona Pascual, de la Oficina de Derechos Sociales del Centro Social Seco. Publicado en el periódico Diagonal núm.94 (del 22 de enero al 4 de febrero de 2009) http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7193.

Autor Real: 
Pablo Carmona Pascual

Los días 8, 9 y 10 de enero se celebró en Terrasa y Barcelona el 1º Encuentro Europeo de centros sociales. Una iniciativa para la confluencia de luchas y redes de activistas.

Han pasado ya casi tres décadas desde que los centros sociales autogestionados en sus distintas variantes tomasen cuerpo. Y muchas son las prácticas y análisis que se han lanzado a través de estos espacios para romper el cerco del capitalismo. Sin ninguna duda dos de las apuestas que muchos de estos centros sociales han puesto en práctica han sido todas las que tienen que ver, por un lado, con la investigación y la autoformación política, y por otro lado con la construcción de herramientas de inspiración sindical que pusiesen en juego luchas concretas y efectivas de defensa de nuestras vidas (derechos, saberes, capacidades y recursos) y abran líneas de ataque cercanas y certeras.

Por ese motivo, coordinado por el Ateneu Candela de Terrassa y el Centro Social EXIT de Barcelona, se celebró el I Encuentro Europeo de Centros Sociales. Las jornadas se articularon en torno a tres ejes: el centro social como espacio de agregación y detección de conflictos, el biosindicalismo, como concepto que integra herramientas sindicales a la lucha de la vida contra el capital y por último la investigación y la autoformación militante, como elementos centrales de comprensión compleja de los procesos sociales ante los que situarnos como movimientos. Con la participación de más de 150 representantes venidos de 19 ciudades europeas, ocho de ellas del Estado español (Sevilla, Málaga, Zaragoza, Terrassa, Pamplona, Coruña, Madrid, Barcelona), el encuentro trató de ubicar distintas propuestas que tomaran en cuenta el espacio europeo como terreno de conflicto en el que coordinarse.

Despuntaron algunas cuestiones genéricas como la crisis, donde se vio necesario poner a trabajar todas nuestras fuerzas para evitar análisis esotéricos o resignados, en favor de movilizaciones apoyadas en territorios o conflictos concretos, como es el caso que explicaron los representantes del Atelier Occupato ESC de Roma con respecto a la Onda Anómala, expresión del actual movimiento estudiantil italiano. Las experiencias de autoformación e investigación se vieron como herramientas para dotar de contenidos y de reivindicaciones la discusión política de estos movimientos insurgentes europeos, tal y como se habló desde el Centro Social SALE de Venecia sobre la red uniriot.org. Estas luchas y reflexiones deberían tener en los centros sociales las redes donde aterrizar y tomar una mínima forma organizativa, de institución alternativa.

Derechos laborales

Otro debate transversal en el encuentro fue el que tiene que ver con la defensa de los derechos laborales y sociales desde el punto de vista de la precarización y las migraciones. Estas realidades se analizaron desde los países fronterizos de la Unión Europea con las experiencias de las Oficinas de Derechos Sociales de Málaga, Sevilla y Terrasa, el Ferrocarril Clandestino de Madrid y la Associazione Difesa Lavoratori Invisibili de Pádova para la frontera sur y el Centro Social Rog de Ljubjlana (Eslovenia) con respecto a la frontera este europea.

Aunque sin duda la pregunta de fondo que recorrió todo el encuentro fue la de cómo hacer Europa desde abajo y cómo inventar dinámicas de movimiento a nivel europeo. Se hizo evidente una frustración común sobre lo lento de esta construcción coordinada de luchas en el marco de una UE que desde hace tiempo diseña y promulga leyes que afectan al corazón de las relaciones sociales. Desde Lisboa hasta Ljubjlana, desde Viena a Málaga pasando por París, Venecia, Dublín, Brighton, Londres o Roma las distintas iniciativas concedieron una especial relevancia a esta dimensión en la que los centros sociales pudiesen articularse como puntos de intervención a escala europea de una red transnacional y transfronteriza.