Sobre Fiare: FIARE es un proyecto de banca ética, cooperativa y ciudadana.
Nace de la suma de esfuerzos que creen que otra economía es posible y
busca crear una alternativa de intermediación financiera, que ponga dinero
al servicio de proyectos de transformación social.
Sobre Setem: SETEM es una organización que centra su trabajo independiente
en concienciar a nuestra sociedad de las desigualdades Norte-Sur,
denunciar sus causas y promover transformaciones sociales, individuales y
colectivas, para conseguir un mundo más justo y solidario.
Sobre el docu: ¿Hasta qué punto la sociedad es consciente de la forma en
que se utiliza su dinero? Este documental pretende hacer ver algunas de
las malas prácticas de las entidades bancarias, (inversiones en armamento,
en multinacionales con amplios historiales de incumplimiento de los
derechos laborales, deshaucios…), y dar voz a alternativas existentes,
como la banca ética y las redes de economía alternativa.
La Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS Red de Redes) está impulsando la puesta en marcha de lo que se denomina Mercado Social: “Una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios que funciona con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios, constituida por empresas y entidades de la economía social y solidaria junto con consumidores y consumidoras individuales y colectivos. Cuyo objetivo es que esta red permita cubrir una parte significativa de las necesidades de sus participantes y desconectar la economía solidaria de la economía capitalista, tanto como sea posible”.
Toda la info en: http://laferiamadrid.mercadosocial.net
En cuanto a la organización del funcionamiento del Mercado Social cada red territorial está trabajando en la forma de la puesta en marcha del mismo, adaptada a sus necesidades. Pero todas trabajamos por un objetivo común:
“Construir un espacio de consumidoras, proveedores y distribuidoras, donde la ciudadanía podamos ejercer nuestra opción de consumo con compromiso social”.
La creación del Mercado Social pretende impulsar:
LA NECESIDAD DE CONSTRUIR MERCADOS SOCIALES
La idea de mercado social surge hace unos años en el ámbito de REAS y en ella influyen varios factores:
LA NECESIDAD DETRANSFORMAR:
Desde el pensamiento económico dominante, el mercado es concebido como el ámbito donde se organizan los intercambios de bienes y servicios entre vendedores/as y compradores/as conforme a un sistema de precios regulado por la oferta y la demanda. Desde REAS no compartimos esta visión, al contrario somos de las que creemos que se trata de una construcción social que, tal como ha evolucionado a lo largo de la historia, debe y puede seguir evolucionando. Por ello planteamos la necesidad de incorporar al mercado los valores de equidad, solidaridad y sostenibilidad.
LA NECESIDAD DE SOBREVIVIR:
En general, nuestras entidades son pequeñas en tamaño y cuentan con estructuras económicas frágiles. A su vez, ofrecemos productos y servicios de muy alta calidad y con un gran aporte social y ambiental. Necesitamos reforzar la ínter cooperación entre entidades y el apoyo mutuo para minimizar nuestras debilidades y a su vez, hacer más visibles nuestras fortalezas pues de lo contrario, muchos proyectos podrían desaparecer.
AFRONTAR Y CANALIZAR EL CRECIMIENTO DE ENTIDADES PRODUCTORAS DE BIENES O SERVICIOS:
El sector de la Economía Social y Solidaria sigue experimentando un importante crecimiento año tras año.Cada vez son más las personas y grupos que se plantean el que “no todo vale” y ponen en marcha proyectos socioeconómicos que responden a necesidades reales de la población con valores y prácticas participativas y respetuosas con el entorno.
AFRONTAR Y CANALIZAR EL CRECIMIENTO DE CONSUMIDORES Y COMSUMIDORAS CONSCIENTES INDIVIDUALES Y COLECTIVOS:
De la misma manera, cada vez somos más los/as consumidores/as que “miramos la etiqueta de los productos”: dónde se ha fabricado, cómo, con qué valores, etc. Sin embargo existen consumidores/as comprometidos con la agricultura ecológica, otros con el comercio justo, otros con el ahorro ético o la economía solidaria… pero en ocasiones, este consumo comprometido es sectorial y los que por ejemplo consumen agricultura ecológica no consumen productos de comercio justo o viceversa. Las sinergias que se dan entre entidades productoras responsables y consumidores/as conscientes debemos reforzarlas y dotarlas de una mayor globalidad.
En todas las fases del ciclo económico surgen iniciativas populares regidas por valores distintos de los capitalistas: propiedad común, cooperación, democracia, equidad, compromiso social, sostenibilidad…
En la producción, se extienden las cooperativas de trabajo, las asociaciones que gestionan servicios sociales, la emergente producción colaborativa por internet creadora de nuevos bienes comunes, ahora digitales, etc. En la comercialización, disponemos de cooperativas de consumo y de servicios, de tiendas de comercio justo y de segunda mano, etc. En la distribución, contamos con las experiencias de presupuestos participativos y de otros sistemas solidarios y participativos de reparto del excedente. En el consumo, proliferan las prácticas de consumo crítico y responsable, tanto por parte de personas como de empresas, entidades e, incluso, de algunas administraciones locales. En el crédito, se está conformando todo un tejido de finanzas éticas y de monedas sociales integrado por fondos solidarios como las comunidades autofinanciadas (CAF), las redes de intercambio con moneda propia, Fiare y Coop57.
Todas estas iniciativas –la producción cooperativa, los bienes comunes, la comercialización solidaria, la distribución participativa, el consumo responsable, las finanzas éticas y las monedas sociales– conforman lo que denominamos economía social y solidaria.
Sin embargo, una de las principales debilidades de este sector socioeconómico, que se está convirtiendo al mismo tiempo en un movimiento social, es que sus agentes no están vertebrados económicamente entre sí, sino que se subordinan, directa o indirectamente, al mercado capitalista. Muchas empresas solidarias no participan en las finanzas éticas ni comercializan sus productos a través de la comercialización solidaria, ni tampoco trabajan con proveedores del sector. El consumo responsable aún es muy débil; podemos afirmar que no existen propiamente consumidoras responsables sino tan solo algunas prácticas dispersas de consumo responsable dentro de una mayoría de actos de consumo que van a engordar las empresas capitalistas. Las finanzas éticas aún tienen poca capacidad para financiar las empresas solidarias.
Si queremos avanzar en nuestra finalidad de transformación social a través de lo económico, necesitamos dar otro paso más; necesitamos ínterconexionar todos estos sectores mostrando y haciendo visibles nuestras propuestas a la vez que reforzamos nuestra íntercooperación.
Intercooperar en este contexto, significa algo tan básico como priorizar nuestras necesidades de compra de bienes o servicios eligiendo como proveedor a una entidad de economía social y solidaria, la cual, también prioriza sus compras eligiéndonos como proveedores cuando ésta demande un servicio o producto de nuestra entidad.
Pero esta intercooperación debe tomar más fuerza y ser practicada de manera cotidiana por las personas que trabajan en el sector y por otras personas que quieran ejercer su opción de consumo con compromiso social, tratando de crear entre todos/as, nuevos proyectos socioeconómicos compartiendo excedentes y recursos mediante asociaciones, cooperativas de segundo grado y grupos cooperativos.
Desde REAS entendemos que el Mercado Social ha de ser impulsado conjuntamente desde las organizaciones representativas de los sectores cooperativos, de la economía solidaria y social y del consumo responsable. Pretendemos que la creación de estos mercados sociales sea un proceso participativo, de modo que se impliquen en el mismo desde el principio el mayor número posible de entidades y personas que apuestan por la economía solidaria y social en nuestros territorios, aportando propuestas concretas para su puesta en marcha.
Pensamos que hay que construir instrumentos, herramientas que nos acerquen, que faciliten la ínter cooperación y el apoyo mutuo pues entendemos que sólo así, podremos dar respuestas globales a los diferentes desafíos que tenemos como sociedad civil.
“Si queremos transformar el mundo o esperamos a que otros lo promuevan o lo promovemos nosotros/as mediante alternativas propositivas incluyentes que demuestren que hay otras formas de producir, de consumir, de relacionarse económicamente…”
En resumen
Los integrantes del mercado social serán:
Además el Mercado Social contará con otros mercados de soporte como:
El Palomar, un proyecto de escuelita autogestionada de niñxs de 1 a 3 años
que formamos nueve familias de Lavapies y Arganzuela.
Un grupo de vecinos/as del barrio estamos trabajando y organizándonos para hacer de este solar un espacio comunitario abierto al barrio.
Queremos mejorar la infraestructura del espacio para poder desarrollar más actividades.
Acercate a la fiesta para conocer el proyecto y cómo colaborar o para apoyarnos mientras pasas un buen rato.
La cuestión del poder es de nuevo el nudo gordiano de la acción revolucionaria. Esta afirmación, por seca y directa que parezca, nos remite tanto un problema teórico como al eje central de nuestra coyuntura política.
A partir de esta afirmación debemos considerar la situación que se avecina, la ingobernabilidad del régimen político y constitucional de 1978. La actual partitocracia, la evidente decadencia del sistema y la deslegitimación política y hasta moral que se extiende por la sociedad han hecho que estemos ante una situación en la que el poder gobierna sin hegemonía. Atrincherados en los viejos lenguajes de legitimación, nuestros gobernantes han perdido toda credibilidad ante una ciudadanía que observa indignada cómo el actual sistema de gobierno camina sobre la cuerda floja y se derrumba. Las encuestas de intención de voto y las próximas elecciones (europeas, municipales, estatales) se viven con la ansiedad propia de un régimen que se sabe agotado, donde cada prueba estadística o electoral no hará sino demostrar que el sistema está tocado y hundido.
Pero esta situación no lleva aparejada irremediablemente una revolución democrática, donde el sentido común del ciclo 15M: reparto del poder político y de la riqueza, aniquilamiento de la dictadura de los mercados y la construcción de una democracia real, deban ganar sin más. La agonía del régimen puede prolongarse por muchas vías y por muchos años. Una larga agonía del sistema de partidos con recomposiciones y trasvases ingobernables, posibles salidas de unidad nacional PP-PSOE o tecnocráticas, reencuentros con formas autoritarias de las élites de gobierno o intentos desde la izquierda del régimen de acomodarse a un nuevo pacto político-social pueden ser algunas de esas opciones que nos llevasen a lo que a venido a denominarse una “segunda transición”.
Mientras tanto, las consecuencias sociales de la crisis seguirán impactando sobre las vidas del conjunto del cuerpo social. Estas razones hacen que sea necesario plantearse una salida democrática/revolucionaria y que se deba hablar de un proceso constituyente, donde las fuerzas sociales y políticas expresadas en forma de mayorías en el ciclo 15M tomen las riendas de un cambio profundo y radical de todas las estructuras políticas y económicas. A día de hoy, sin el concurso directo, efectivo y protagónico de esas fuerzas sólo podremos asistir inermes a la decadencia fulgurante o a tristes moratorias de un sistema zombie que gobierna desde hace años con el encefalograma plano.
En este curso queremos pensar con cierta profundidad todas estas cuestiones. ¿Cómo abordamos la cuestión del poder?¿Cómo podemos pensar una revolución democrática?¿Cómo hacer efectivo el poder constituyente expresado en el ciclo 15M?¿Qué nuevas formas de política democrática y de institucionalidad del bienestar común podemos imaginar?¿Cómo hacer que gane nuestra revolución, la del 99%?
Decimos subculturas urbanas cuando tratamos de nombrar a todos aquellos grupos sociales que se reúnen en torno a un estilo de vida que transcurre por los márgenes de la cultura dominante. A ellos se unen de manera indisociable los ritmos, las melodías y las formas musicales más variadas. Ellas han dado sentido a multitud de grupos sociales y a sus comunidades en contextos de marginación. Sin estas músicas no se pueden entender las culturas florecidas en las periferias de la vida normal, más allás de La Cultura a secas.
Negros y negras, jóvenes obreros, desclasados y marginados/as sociales de todo tipo han encontrado en la música el refugio y el lugar desde donde salir a la luz. En este curso sobre subculturas volveremos sobre los pasos que ya dimos en años anteriores pero prestando especial atención a la vida nocturna y la sociabilidad. Visitaremos los clubs, las salas, los bares, las tabernas, las calles y las plazas que vieron nacer al conjunto de las expresiones subculturales de los últimos dos siglos.
Tomamos la noche en un triple sentido. Literalmente, como el punto de encuentro nocturno, la fiesta que se sucede cuando la normalidad del trabajo cae y cierra sus ojos a la ciudad. Socialmente, como lo oculto, lo que sucede en los márgenes y al margen, pero que muestra con toda su crudeza la realidad social y las fallas de su normalidad. Y musicalmente, porque en la noche se producen los conciertos, los bailes y también la supervivencia y la decadencia de muchos ritmos y sus estilos de vida.